Se encontraba en lo alto de los escalones de nubes sosteniendo una espada; sus mangas ondeaban como tinta, y la horquilla plateada en su cabello se condensó con el color de la escarcha durante mil años. La gente la llamaba "Maestra de la Espada Hanque". Cuando la espada de casi un metro de largo fue desenvainada, las montañas y los ríos quedaron en silencio.