La suavidad del estilo francés se envuelve en el brillo del satén. El brillo dorado de la cálida habitación y el dulce aroma a madera esmerilada se convierten en sutiles notas de fondo. La relajación es una elegancia sin esfuerzo: el roce despreocupado de los dedos en la barbilla, la curva de una prenda sobre una silla. Es la atmósfera lánguida que impregna a la perfección este espacio en tonos blancos.