Cae una fina lluvia primaveral, y brillantes gotas de rocío se adhieren a las puntas de las hojas. Una niña, sosteniendo una cesta de peras de un verde vibrante, permanece en silencio entre las hojas nuevas. Una brisa sopla, las ramas y las hojas se mecen suavemente, el aire es tan fresco que parece recién lavado, y dondequiera que mires, está la belleza de la primavera.