La oscuridad desciende y las sombras cubren el espacio. En la oscuridad, con hojas muertas y ramas entrelazadas, la ciudad del horror crece hacia afuera. No hay rastro de nadie frente a la taquilla, ninguna figura detrás del cristal, y la grava, los ladrillos y las barras de acero expuestos muestran su aspecto original. El viento y la lluvia acelerarán el envejecimiento, y la instalación y su destino serán el adiós. El tobogán hace tiempo que se secó y no hay carreras por los rápidos, y mucho menos expectativas plenas. Todo, detenido en el pasado, el tiovivo estancado, ya no puede traer la alegría de girar. .