Esta serie de obras, con raíces en una estética japonesa innovadora, captura un momento de verano mientras una joven pasea por las calles con un vestido azul cielo. A través de las sombras moteadas de los árboles y el halo de luz en las esquinas, se representa una narrativa ligera y dulce de juventud. Cada fotograma de la falda de la joven, bailando al viento, se asemeja a agua de menta empapada en la luz del sol, transformando las calles en un contenedor azul que alberga los pensamientos de una joven de diecisiete años.