En un prado soleado, una niña tuvo un sueño. La cometa mariposa en su mano parecía un hada de cuento. Sus alas azules se extendían al viento, su larga cinta como la cola de un sueño. Mientras corría, la cometa se elevaba, como si quisiera liberarse de las ataduras de este mundo. Sus pensamientos eran como la cometa. Una vez, todos fuimos como mariposas atrapadas en capullos, luchando por crecer durante años. Pero un día, nos liberaremos y emergeremos como mariposas. Hoy, acompañada por la cometa mariposa, entre el cielo azul y la hierba verde, la niña escucha el sonido de su propio capullo interior al liberarse. Resulta que cada niña, con el tiempo, puede convertirse en esa mariposa más brillante.