Cuando la primera gota de lluvia roza el paraguas, el bosque despierta de repente: una chica con un vestido blanco hace girar su paraguas transparente; las gotas de lluvia resbalan desde las puntas de las hojas y danzan con los pliegues de su falda. Cuando el destello de luz atraviesa la niebla, incluso el aire se transforma en poesía, y cada fotograma contiene el latido del bosque. En este reino verde, purificado por la lluvia, incluso respirar se siente como un cuento de hadas.