La luna brilla tenuemente entre el denso bosque de bambú, las mangas blancas ondean al viento, una expresión grácil. Los restos de las dinastías Wei y Jin se condensan en una delgada silueta, mientras las ramas frías rozan las mangas, expresando sentimientos de separación. El rocío frío moja mi ropa, mi corazón se siente como nieve, una brisa fresca me acaricia los oídos y los sueños son como hielo. El bambú se mece en la silenciosa noche milenaria, y yo, solo, mantengo mis pensamientos lúcidos.